domingo, 31 de mayo de 2009

Para ti.

Te odio tanto como me lo permite este corazón de madera estrecha y amortajada; porque no quiero sentir otra cosa, ya se pasó la época y ahora sólo queda un silencio que me acecha. Te odio aunque no pueda, aunque un malogrado amor se escabulla por mis poros; a pesar de que hoy amaneció igual que ayer, y los días carezcan de sentido. Estrellándome contra mis temores, me tiemblan los dedos y me niego a escribirte, se me incendian los labios y no quiero nombrarte.

Te odio tanto como me lo permite el cuerpo, porque hoy aposté menos y tengo miedo. Porque creí el corazón hueco y me obligaste a renacer.

7 consideraron:

Interrogante dijo...

Amores y odios... Dicotomías tan extremas y al mismo tiempo coincidencias tan paradójicas.

piensoluego dijo...

podría decir las mismas palabras y sería todo cierto.
saludos.

sinalefa. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
sinalefa. dijo...

En el fondo odias no poder odiarlo; me gusta como lo planteas. Perdona el error de arriba.

ABRI dijo...

un hermoso texto

Jv. dijo...

gracias por los comentarios :)

curarme-de-ti dijo...

Tus palabras de odio adormecido y necesario me recordaron a estos versos:
"Creo que no te quiero,
que solamente quiero la imposibilidad
tan obvia de quererte
como la mano izquierda
enamorada de ese guante
que vive en la derecha" (Julio Cortázar)

1 Besiño grande

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